30 Ago Reseñas HdC: ‘Extinguiéndonos: ¿Y si nuestro meteorito no viene del cielo?’

Francesc Gascó Lluna
Editado por Tendencias (2026); 189 páginas.
ISBN: 978-84-92917-46-4
Precio: 16,00 €
«Tras una extinción, la desaparición de una especie deja libre ese papel en la obra del ecosistema. Es una vacante ecológica que puede ser ocupada por otro actor. Y cuando la pérdida es masiva, el escenario entero cambia: no solo se renueva el reparto, se reescribe la obra» (P. 35)
Hace unas semanas, mi colega de trincheras divulgativas y docentes, Francesc Gascó, más conocido en redes como El Pakozoico, tuvo el generoso detalle de hacerme llegar un ejemplar dedicado y firmado de su último retoño: Extinguiéndonos, editado por Tendencias. Como la presión laboral y las clases siempre devoran mi tiempo, el volumen acabó en mi mochila esperando su momento. Y el momento llegó de la forma más poética posible: durante un caótico viaje en tren, de camino a los páramos castellanos para pasar unas semanas de vacaciones estivales, atrapado durante varias horas en algún punto entre Miranda y Burgos, en medio de la nada, debido a una incidencia de un tren de mercancías que se quedó atascado en la única vía del tramo. Entre el aburrimiento y la desconexión digital forzada por la ausencia de cobertura, le hinqué el diente a un texto que, paradójicamente, habla sobre cómo gestionar nuestro propio colapso.
El scroll infinito y la extinción de la paciencia
«¿Qué ha sido de la pasión por los temas que nos interesaban, de las ganas y la paciencia para profundizar en ellos? (…) ¿Por qué todo parece pasar de moda tan deprisa, nos sacia durante un instante y después es descartado sin miramientos?» (Páginas 166-167)
Quien se acerque a estas páginas esperando un libro de divulgación sobre paleontología se va a llevar una sorpresa mayúscula. Conozco bien a Pako y sabía que este texto nacía con un corte marcadamente ensayístico y personal, tocando temas tan jugosos como los límites planetarios, la necesidad del decrecimiento y una punzante crítica política. El autor utiliza los grandes cataclismos de la historia de la Tierra como un espejo incómodo para analizar nuestra sociedad hiperacelerada.
Como divulgador y profesor, leo sus quejas sobre la pérdida de la paciencia y las siento completamente mías.
Vivimos atrapados en la tiranía del beneficio rápido; la gente consume vídeos a velocidad x2, ya no lee blogs, sino que pide resúmenes masticados a inteligencias artificiales —con la tremenda mierdificación y degradación intelectual que eso conlleva—, y mis propios alumnos de academia muestran una adicción alarmante al scroll infinito de TikTok. Estamos perdiendo la tolerancia a la frustración y al proceso lento del aprendizaje constructivo. Pako pone el dedo en la llaga de una verdad incómoda: nos estamos deshabitando por dentro. ¡Ah! Tambien le da un repasito a esa Skynet contemporánea que tenemos por todas partes. Corre, Sarah Connor.
La diversidad biológica como escudo social
«Puede que te haya llamado la atención que, al mencionar la extinción del final del Cretácico haya puntualizado que la mayoría de los dinosaurios se extinguieron. (…) si los dinosaurios no hubieran sido tan diversos, hoy no tendríamos aves.» (P. 178)
Uno de los puntos más brillantes del libro es cómo Francesc hila la macroevolución con nuestra supervivencia colectiva. Siempre he defendido a capa y espada que la diversidad es el motor indispensable para el éxito de cualquier sistema vivo, y la obra lo expone de forma magistral con el ejemplo de los dinosaurios. Si el registro fósil del Cretácico no hubiese sido tan asombrosamente diverso, aquel pequeño grupo de terópodos jurásicos no habría superado el gran impacto. Hoy no tendríamos aves revoloteando en nuestros cielos.
Trasladar esta premisa biológica a nuestro tejido social es un acierto rotundo: la cooperación y la pluralidad no son opciones idílicas o buenistas, son nuestra única tabla de salvación adaptativa.
Una visión global implícita pero sin el one health
«Es mediante la cooperación que nuestra inteligencia llega a explotar nuestro mayor potencial» (P. 58)
Como único punto crítico, y poniéndome el disfraz de ecólogo puñetero —Pako sabe que me encanta disfrazarme—, creo que la obra se queda un poco corta a la hora de profundizar en la fuerza intrínseca de las redes ecosistémicas. Sí es cierto que menciona dinámicas muy relevantes, pero, en mi ecóloga opinión, esas secciones merecían mucha más lija.
Por ejemplo, cuando menciona que ciertos depredadores solo se vuelven un problema para el tejido antrópico cuando sus poblaciones o estructuras sociales se desmoronan por nuestra culpa, me faltó un análisis más fiero. Es un hecho demostrado que la desestructuración de las manadas de lobo ibérico por culpa de la caza altera su eficiencia, empujándolos a buscar presas fáciles en la ganadería, mientras que una manada estable actúa como un protector sanitario del entorno al regular ungulados enfermos. Es algo mencionado en el libro, pero pasa casi de puntillas.
Eché de menos que el autor metiera el bisturí a fondo en estos equilibrios y que invocase explícitamente el concepto de one health, esa idea crucial de que la salud humana, animal y ecológica están inevitablemente interconectadas. Unas cuantas páginas más destinadas a desgranar este concepto, y de paso, desarmar supercherías ambientales habrían redondeado un arco argumental ya de por sí muy bien construido.
La trinchera de esperanza frente al caos
«Este libro no es un manual para sobrevivir al caótico mundo decadente porque crea tener las claves. Es un abrazo y una palmadita en la espalda, un mensaje de ánimo, un recordatorio de que no estamos solos y después que, entre todos, podremos salir adelante. Lentamente, paso a paso.» (P. 177)
A pesar de mi reticencia con el ritmo de algunas secciones, la lectura de Extinguiéndonos me ha proporcionado un auténtico placer intelectual.
Compartir plano filosófico y trinchera cultural con el autor —me pregunto cuántas veces Pako rememoró la charla que tiene en común conmigo, «La sexta ola», de Desgranando Ciencia 7… os recomiendo que vayáis a verla— hizo que recibiera el tramo final del libro, permitiéndome usar sus propias palabras, como un abrazo y una palmadita en la espalda. No he extraído de él un gran volumen de datos nuevos —tenemos una formación académica muy próxima, Pako y yo, por lo que no soy yo el público objetivo para este fin—, pero sí he aprendido mejores formas de abordar estas cuestiones de cara al gran público, de cómo comunicar un mensaje que urge transmitir. Eso sí, debo confesar que yo no soy tan optimista como Pako. Entre el ruido de los negacionistas y el caos geopolítico actual, mi optimismo está bajo mínimos; lo que conservo, de forma casi terca, es la esperanza.
Recomiendo encarecidamente este tesoro a los jóvenes que andan perdidos sin saber por dónde les va a dar la vida, pero que mantienen la mente abierta a las pruebas y a la argumentación científica. También es una lectura forzosa para dos extremos peligrosos: los que han caído en el inmovilismo del pesimismo absoluto y aquellos necios tecnológicos que creen que los problemas del planeta se solucionarán solos sin cambiar nuestro modelo de vida.
No dejen pasar este libro; es una llave magnífica para entender que, si queremos reescribir la obra antes del mutis final, tenemos que empezar a caminar juntos. Lentamente. Paso a paso.
Divulgador científico y Doctor en biología por la Universidad de Sevilla, es experto en la prevención de especies exóticas invasoras. Ha sido investigador en ecología durante cuatro años en la Estación Biológica de Doñana. También posee un máster en valoración de riesgos naturales por la Universidad de León, donde se licenció. Es profesor del máster de divulgación científica de la Universidad Isabel I, colaborador en «La mecánica del caracol» de Radio Euskadi y miembro de la Asociación Española de Comunicación Científica (AEC2).
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