Aquellos veranos en Madrid

¿Recuerdas cuando eras pequeño y te perdiste en el centro comercial? Tenías unos… seis años, ¿verdad? Corriste a ver tu tienda favorita de juguetes y, cuando te diste la vuelta, tus padres ya no estaban. De pronto, habían desaparecido. ¿Qué más recuerdas de aquel día?

No hace falta que esto te haya ocurrido realmente. Estas preguntas, de hecho, se plantean a personas a las que jamás les ocurrió. Los psicólogos saben muy bien que la memoria es extremadamente frágil, y para demostrarlo suelen llevar a cabo experimentos bastante creativos. Uno de los más comunes consiste en plantear preguntas como las que inician este texto.

Tomamos eventos que realmente sucedieron (que fueses al centro comercial con tus padres a ver tu tienda favorita de juguetes) con eventos que no (haberte perdido en el centro comercial) y… Los resultados varían, pero se sabe que hasta el 70 % de las personas puede acabar creyendo que esto realmente les pasó. Y es así como una mentira repetida cien veces se acaba transformando en un recuerdo falso.

Es posible que tú también tengas un recuerdo falso. También es muy seguro que hayas conocido a gente que tenga alguno. Si no te viene nadie a la cabeza ahora mismo, piensa en el periodista Carlos Dávila, quien hace unos días aseguraba en Telemadrid que en la capital «ha hecho calor siempre». Sin duda, no hay forma de que estemos en desacuerdo con esto. Es más difícil estar de acuerdo, empero, cuando dice «Yo no he visto un agosto a 27ºC nunca, es mentira esto».

Es mentira esto.

Ciertamente, es difícil mencionar la palabra verano sin evocar las temperaturas cálidas que caracterizan a España y al resto de los países del Mediterráneo. Que en verano siempre ha hecho calor es verdadero. Que siempre haya hecho este calor no lo es. Y repetirlo solo nos lleva a crear un recuerdo falso.

Afortunadamente, los registros se crearon para que, como sociedad, no tuviésemos que depender de la memoria. Si consultamos los registros históricos de la estación meteorológica de El Retiro, desde 1980 hasta el mes pasado, veremos que el promedio de las temperaturas máximas de los días del pasado mes de junio fueron una anomalía natural y estadística. Porque el promedio de junio se asemeja más a la tendencia promedio propia de agosto.

Podemos ver la tendencia histórica de las temperaturas de Madrid de otra manera. Las figuras que presento aquí, y que he elaborado a partir de los registros de la estación meteorológica de El Retiro, muestran las medianas de temperaturas máximas y mínimas de todos los meses del año agrupados por décadas. Destaco dos años que son excepcionales: 2026, por ser en el que nos encontramos, y 2022, por ser el año más cálido registrado hasta ahora en España, lo que lo convierte en un buen punto de comparación para la actualidad.

Los colores en las figuras no son arbitrarios. Están elegidos para que podamos apreciar la cercanía al presente con tonos rojos más intensos y la distancia que nos separa del pasado con tonos amarillos más claros. Si tienes buen ojo podrás apreciar una tendencia palpable: los colores claros se ubican más abajo en el eje vertical, mientras que los rojos intensos se ubican más arriba. Las temperaturas se han ido desplazando cada vez más arriba. Como el eje vertical contiene la temperatura (mínima o máxima, según la figura), la conclusión a la que podemos llegar es que las temperaturas mínimas y máximas en Madrid han sido cada vez más altas.

Las figuras se basan en la mediana, en vez de la media, porque tiene una interpretación bastante sencilla y elegante. En julio de este año, la mediana de temperaturas máximas ha sido de 37 ºC. Que esta sea la mediana significa que la mitad de los días de julio registrados hasta ahora tuvo máximas por encima de los 37 ºC, mientras que la otra mitad tuvo máximas por debajo. Para las temperaturas mínimas, la interpretación es igual: la mitad de los días de julio de este año tuvo mínimas por encima de los 22 ºC, y la otra mitad tuvo mínimas por debajo. En la década de 1980, en cambio, la mitad de los días de los todos los meses de julio tuvo máximas por encima de 31 ºC, mientras que la otra mitad tuvo máximas por debajo.

Aunque aún no hemos llegado a agosto, podemos usar 2022 como ejercicio de reflexión. Así, en agosto de 2022, la mitad de los días tuvo máximas por encima de los 34 ºC, mientras que la otra mitad las tuvo por debajo. Es un cambio notable con respecto a la década de 1980, cuando la mitad de los días de esos meses de agosto tuvo máximas por encima de 31 ºC, y la otra mitad por debajo. Los meses de agosto de aquella década, además, tuvieron en la mitad de sus días mínimas por encima de 20 ºC, y la otra mitad por debajo. Con mínimas de al menos 20 ºC y máximas de al menos 31 ºC, este rango nos indica —y esto es lo más importante— que un agosto a 27 ºC no ha sido nada inusual.

Podemos compartir la idea de que el escepticismo es sano. Después de todo, el espíritu científico se labra con él. Pero existe una línea muy fina entre el escepticismo y el negacionismo, y se cruza cuando insinuamos que este calor es lo habitual. O cuando damos voz a quienes confunden la realidad con la ficción. No nos dejemos engañar por falsos recuerdos.

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