Encuentro en la revista Leer por La Semana del Cerebro 2015


A la izquierda se encuentra el doctor David A. Pérez, a la derecha está el doctor Jesús Porta-Etessam. Foto de Alberto Sánchez Medina.

A la izquierda se encuentra el doctor David A. Pérez, a la derecha está el doctor Jesús Porta-Etessam. Foto de Alberto Sánchez Medina.

Como ya va siendo habitual, la Revista Leer realiza pequeños coloquios semanalmente tratando diferentes temas sobre literatura y cultura. Este pasado lunes 28 de septiembre se organizó un coloquio con los doctores Jesús Porta-Etessam y David A. Pérez Martínez para hablar de La Semana del Cerebro 2015 y de la nueva revista Neuro Salud, revista creada por la Fundación Cerebro.

En esta ocasión, el petit comité que éramos permitió un debate continuo entorno a la neurociencia, la divulgación, las falsas informaciones, las pseudociencias, el abuso del prefijo neuro, el peligro de los «titulares» y, como no, sobre la buena literatura sobre el cerebro.

El coloquio comenzó con la presentación de la revista y la necesidad de divulgar correctamente, ya que una divulgación seria evitaría alarmas innecesarias como la que ocurrió con el estudio publicado el 9 de septiembre por Nature que proponía que el Alzheimer era contagioso. El mismo 23 de septiembre fue el Día Mundial de la enfermedad de Alzheimer, así que hablar sobre la enfermedad y sobre la incorrecta interpretación del estudio era más que obligatorio.

Uno de los múltiples temas que se trató fue el de la plasticidad neuronal. En los infantes, dicha plasticidad es positiva pero en los adultos puede ser patológica ya que puede juntar dos áreas del cerebro que no deberían. Un claro ejemplo es el caso del miembro fantasma que se produce al quedar activa la parte del cerebro correspondiente a un miembro amputado. Los pacientes que sufren de este problema sienten que dicho miembro sigue conectado a su cuerpo, incluso pueden sentir dolor.

También se habló de la divulgación de la neurociencia y de la ciencia en general, la existencia de profesionales (cada vez menos) que consideran que los especialistas no deberían ocupar su tiempo en hacer llegar al público las nuevas investigaciones debido a que este intento divulgador muchos datos se quedan por el camino y se pierde parte de la veracidad de la información. Por suerte, los dos doctores que nos acompañaban estaban en contra de esta forma de tratar la información, por ello están trabajando en la publicación de Neuro Salud. En el mismo sentido, se habló de la necesidad de que los profesionales estén en contacto con los periodistas para evitar que determinados individuos o grupos con un mensaje incorrecto hagan llegar su voz a los medios y a la población. Aquí, uno de los principales problemas con las investigaciones con el cerebro es la doble lectura del resultado debido a que no se tiene aún muy claro cuál es la causa y cuál es el efecto de determinados eventos.

Como bien dijo la periodista Maica Rivera (Revista Leer), neuro es el prefijo de moda. Y así es si vemos las publicaciones y libros que por título llevan neuromarketing, neuroeconomía, neuroética, etc. Desgraciadamente estas publicaciones solo confirman algo que ya sabíamos pero sin introducir ninguna información novedosa y relevante para el tema que tratan. Este prefijo está siendo útil a nivel comercial debido a que hay una fuerte demanda por contenidos sobre neurociencia.

Algunos de los casos que se comentaron sobre como el marketing afecta a nuestro cerebro y a nuestra capacidad de elección fueron:

En catas ciegas, los consumidores estadounidenses preferían la Pepsicola a la Cocacola, pero preferían el consumo de Cocacola si les preguntaban.

En catas de vino, los profesionales elegían los vinos más caros independientemente de si el vino era de mejor o peor calidad.

Los vinos blancos suelen ser definidos por los enólogos en relación a otros que tenga colores pálidos (trigo, vainilla, arroz, limón, manzana verde…), en cambio los tintos se definen con relaciones de colores oscuros (cuero, castaño, frutos rojos, sangre…).

Hubo un rato para hablar de las pseudociencias como la frenología, el psicoanálisis y la grafología. Y como algunas sí tuvieron un importante papel en el desarrollo de la ciencia pero que rápidamente se identificaron como prácticas no científicas y quedaron relegadas. Uno de los casos que se comentó fue el del juez italiano que solía llamar a un frenólogo para determinar si un acusado era inocente o culpable. En la actualidad los medios de comunicación suelen contactar con psicoanalistas o grafólogos.

El coloquio se terminó con la literatura y el cine cuyo eje central es el cerebro. Los tres autores más mencionados fueron Antonio Damasio, Steven Pinker y el genial Oliver Sacks que falleció el pasado 30 de agosto de 2015. Y, como era de esperar, se le rindió homenaje hablando de algunos de sus libros como El hombre que confundió a su mujer con un sombreroUn antropólogo en Marte y El tío Tungsteno. Se habló de otros muchos autores cuyos protagonistas padecen algún tipo de problema cerebral como puede ser nuestro célebre Don Quijote. En cine, una de las películas mencionadas fue Memento en el que el protagonista sufre amnesia anterógrada que le impide almacenar nuevos recuerdos debido a un fallo en su memoria a largo plazo.

Víctor Pascual

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