Especial pregunta a HdC: ¿Por qué nos sentimos exhaustos tras un examen?

Pregunta a HdC

¡Volvemos con una nueva edición de PHdC!

  • ¿Qué ocurre a nivel bioquímico en el cerebro para que después de un examen nos sentimos, en ocasiones, tan exhaustos?

No os preocupéis si vuestra pregunta no se responde inmediatamente. Es posible que esté en cola esperando ser publicada o que sea una pregunta que le esté dando más quebraderos de cabeza de lo normal a nuestros expertos compañeros. Os pedimos paciencia.

Os recuerdo el enlace en donde podéis encontrar las distintas formas de hacernos llegar todas vuestras dudas. ¡Atrévete con todas esas preguntas que nunca te atreviste a hacer o que nadie te supo responder!

¿Qué ocurre a nivel bioquímico en el cerebro para que después de un examen nos sentimos, en ocasiones, tan exhaustos?

– vía email por ResisZienzia

Maria Martinez Luna

Durante el día a día nuestro cerebro está siendo bombardeado continuamente por infinidad de informaciones, desde noticias buenas y agradables hasta las no tan buenas.

Enfrentarnos a un examen es una situación de estrés, nerviosismo que nos afecta y es una de esas situaciones a las que al cerebro le llega información de la no tan buena.

Para saber un poco más y entender mejor los cambios bioquímicos que se producen debemos hablar primero de cómo hace este órgano tan maravilloso que tenemos rigiendo todo nuestro organismo para comunicarse con él mismo, es decir, para mandar información a las zonas más bajas y recibir información de las mismas.

Para ello, existen ciertas sustancias químicas vitales que llevan los mensajes de un lugar a otro y éstas pueden variar dependiendo de si la información que hay que llevar es buena o mala. Además, éstas viajarán por un sistema nervioso u otro según la información que transporten.

Acabo de citar al sistema nervioso pero no me voy a meter en él porque nos podríamos pasar la vida hablando del mismo, simplemente es para aclarar y conectar los mensajeros con su función.

Si nos imaginamos el cerebro como una ciudad y nos diesen la oportunidad de vivir en él un día, y este día que elegimos es uno de los típicos, es decir, uno de los días en los que los mensajes que se mandan y reciben son buenos, positivos y por tanto se transportan a cargo de los mensajeros “buenos y alegres” (concretamente son la serotonina, noradrenalina y dopamina) veríamos que todo funciona bien y que todo el mundo en esta ciudad de la que ahora somos partícipes están felices. Sin embargo, si resulta que el día es gris, está nublado, los mensajes que vamos a ver no son tan buenos y los mensajeros que los llevan ya no son tan alegres sino que se han vuelto más sombríos, más tristes; todo el mundo en la ciudad está decaída. Esto no quiere decir que no todos los días son completamente blancos ni todos completamente negros sino que la mayoría de los centros que controlan todos estos mensajes reciben información de ambos tipos de mensajeros, de los “buenos” y de los “sombríos”, pero mientras haya un equilibrio todo funciona bien.

Lo que ocurre cuando tenemos un examen es que este equilibrio se altera y los mensajeros a los que hemos denominado “tristes” ganan puntos por lo que se hacen más fuertes y terminan predominando sobre los “alegres”, estaríamos ante lo que llamamos una situación de estrés en la que a los centros les llega mayormente información negativa y todo el cerebro acaba angustiándose.

Como bien hemos dicho el cerebro es quien manda en todo el organismo por lo que si él se siente angustiado esto va a repercutir en todos los demás sistemas y aparatos haciendo que la persona se sienta cansada, con dolores, con falta de energía, deprimida, básicamente sienten que no pueden con la vida.

Retomando la pregunta ahora que conocemos un poco más este “tira y afloja” que ocurre constantemente en nuestro cerebro podemos responder lo siguiente: Durante un examen este equilibrio entre mensajeros y por tanto de predominancia de sistemas nerviosos, ya que no olvidemos que van unidos, se rompe desplazándose a favor de los mensajeros negativos que nos causan ese estado de estrés, de alerta. Por lo tanto, el sistema nervioso que predomina con estos mensajeros es el llamado sistema nervioso de la alerta, del estrés o sistema nervioso vegetativo simpático (SNV-S). Una vez hayamos terminado el examen el sistema nervioso que pasará a predominar es el del reposo, del relax, el llamado sistema nervioso vegetativo parasimpático (SNV-Ps) cuyos mensajeros son los que hemos denominado “alegres”.

Por otro lado, no podemos olvidar que el tejido cerebral, formado por una densa red de células nerviosas que están activas en todo momento, incluso cuando dormimos, es decir, es altamente dinámico en cuanto actividad eléctrica y demanda de energía se refiere. De esta manera, el cerebro es el órgano que más cantidad de energía metabólica consume para mantener todos los procesos de información y esto se basa únicamente en la participación de dos sustratos: glucosa y oxígeno.

El oxígeno y la glucosa son los principales componentes involucrados en la formación de ATP, que es lo que denominamos “la moneda de intercambio energético”, es decir, es la forma en la que las células obtienen la energía que necesitan.

Un incremento en la actividad sináptica entre las neuronas consume grandes cantidades de esta energía y esto es lo que ocurre cuando estamos haciendo un examen. En esta situación a nuestro cerebro le están llegando grandes cantidades de información por lo que esta actividad interneuronal aumenta como hemos citado anteriormente.

Puesto que la actividad cerebral y el gasto energético son mayores, no estamos aportando glucosa y el cerebro no se puede quedar sin energía se exprimen todas las reservas que tenemos. Estas reservas las tiene almacenadas el hígado en forma de glucógeno así que en el momento en el que el cerebro ha consumido la glucosa del torrente sanguíneo que venía de la dieta el hígado recibe la orden y empieza a movilizar el glucógeno almacenado.

En definitiva, estas idas y venidas de cada tipo de mensajeros, la información que le llega a nuestro órgano estrella dependiendo que manden en ese momento unos u otros, el que se tenga que restablecer el equilibrio normal después de un examen así como ese gasto desmesurado de glucosa que hemos hecho es lo que hace que nos sintamos tan exhaustos y confundidos. Estaríamos en lo que llaman la “resaca post examen”, que normalmente hasta que no dormimos y restablecemos los niveles de glucosa normales no nos recuperamos. ¿Y no es cierto que después de un examen sentimos un hambre voraz y no precisamente de frutas y verduras? Es la señal de que nos falta glucosa por lo que si somos un poco golosos es la excusa perfecta que nos da la bioquímica para después de un examen comer más dulces de lo normal.

María Martínez Luna

1 Comment
  • Bitacoras.com
    Publicado el 02:20h, 02 junio Responder

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