¿Puede matarte pintar un cuadro? Un recorrido por los pigmentos más tóxicos a lo largo del tiempo

Siempre me ha gustado tratar de tender puentes entre la química y distintos aspectos de la vida cotidiana. Me gusta ver la influencia que unas disciplinas tienen sobre otras, y qué puede aportarnos la química en distintos ámbitos, como en el caso que nos ocupa, en el arte. Así, he tratado de enlazar arte y química a través de los pigmentos usados para las obras pictóricas, y para ello vamos a hacer un repaso breve de los pigmentos usados desde la prehistoria hasta la actualidad.

Como los posibles pigmentos son muchísimos, en este texto vamos a acotar los que me han atraído más interés. A mí y a los amantes del riesgo. Para mí, porque de todos los posibles me voy a quedar con los inorgánicos, ya que debido a mi formación, me siento más cómoda con ellos. Para los amantes del riesgo, porque de entre los inorgánicos, voy a escoger aquellos que son altamente venenosos. Tanto los de origen natural como los de origen artificial.

Es muy probable que, debido al uso de estos pigmentos de elevada toxicidad, algunos pintores a lo largo de la historia hayan sufrido diversas enfermedades, como el saturnismo, o envenenamiento por plomo. En definitiva, que ser pintor ha sido una actividad de alto riesgo en el pasado.

En relación a los primeros ejemplos que tenemos en cuanto a su antigüedad, los pigmentos utilizados por el hombre en pinturas rupestres, son substancias que se obtenían aprovechando materiales que se encontraban en la naturaleza. Es cierto, que estos primeros pigmentos usados no eran realmente tóxicos, aunque tampoco había gran variedad de colores. Básicamente estaríamos hablamos de pigmentos de color blanco (tizas y calizas molidas), negro (negros de carbón o de huesos, obtenidos por carbonización de maderas o restos animales), ocre rojo (óxido de hierro (III) o hematita), ocre amarillo (óxido de hierro hidratado mezclado con sílice y arcilla), y sienas (mezcla de óxidos de hierro más o menos hidratados, mezclados con óxido de manganeso (IV)). Son sustancias muy simples, naturales, y aunque algunas se han sustituido por materiales con colores más brillantes, se siguen encontrando en la actualidad.

Los primeros pigmentos realmente tóxicos se empezaron a utilizar en la antigüedad, en épocas mesopotámica, egipcia o griega. Básicamente la toxicidad se debe a la presencia de elementos como el plomo, el mercurio o el arsénico. Algunos de los pigmentos más tóxicos, que provienen de minerales naturales molidos, son los conocidos como oropimente y rejalgar. Ambos suelen encontrarse en los mismos yacimientos, al estar estrechamente relacionados en cuanto a composición. El oropimente es un sulfuro de arsénico, As2S3, de color amarillo brillante. El rejalgar, es de color naranja-rojizo, y también es un sulfuro de arsénico, pero con diferente composición: As4S4. Ambos pigmentos se usaron extensamente sobre todo durante la época egipcia, aunque también se utilizaron frecuentemente durante la Edad Media.

Otro pigmento basado en el arsénico es el conocido como verde esmeralda. Nada que ver con la gema, se trata de un compuesto algo más complejo que los anteriores, ya que sería un acetato-arseniato de cobre, que podría resumirse como Cu(CH3COO)· 3 Cu(AsO2)2. Se desarrolló como sustituto del llamado verde de Scheele, que era una versión más simple y menos brillante, siendo éste un arseniato ácido de cobre, CuHAsO3. Ambos has sido tan populares que no sólo se usó en pinturas, sino también en la decoración de papel pintado para paredes durante el S.XIX

La toxicidad del verde de Scheele era tal que también se usaban como insecticida. Se cuenta que se le hizo responsable de la muerte de niños pequeños, al estar sus dormitorios empapelados con materiales que incluían este compuesto. Con la humedad del ambiente, los arseniatos se descomponían y formaban arsano, AsH3, un compuesto similar en estructura al amoníaco y mucho más tóxico. De hecho, se ha llegado incluso a plantear su papel en la muerte de Napoleón durante su exilio en la isla de Santa Helena, aunque podría ser una simple leyenda.

Otro de los elementos muy utilizados en los pigmentos y que proporcionan toxicidad elevada es el plomo. El envenenamiento por plomo ha sido un poco una constante en la historia. El plomo es un metal con muchas ventajas y aplicaciones, si se obvia lo tóxico que es, claro está. Este elemento se ha usado hasta épocas recientes en tuberías para la canalización de agua. Se ha usado en época romana como endulzante (el acetato de plomo era un producto usado por la alta sociedad), y se ha usado en la formulación de pigmentos. Uno de los pigmentos de plomo más conocidos es el denominado blanco de plomo, o blanco de España, que sería un carbonato básico de plomo, 2 PbCO3· Pb(OH)2. Muchos pintores lo han usado porque proporciona uno de los tonos de blanco de mayor calidez. Un ejemplo de su uso lo tenemos en el retrato de la Condesa de Chinchón pintado por Goya, en cuyo vestido blanco se ha usado el blanco de plomo.

El blanco de España, al igual que otros pigmentos basados en plomo, en cobre, en cobalto, etc, suele ennegrecerse con el tiempo. Eso es debido a que reacciona con el sulfuro de hidrógeno presente en pequeñas cantidades en el aire (proveniente por ejemplo de la descomposición de materia orgánica), formando PbS, que es de color negro. El color blanco se restaura oxidando el sulfuro, normalmente con peróxido de hidrógeno, H2O2, que actúa oxidando el sulfuro a sulfato, de manera que el PbS, negro, pasa a ser PbSO4, de color blanco. No es el mismo compuesto original, pero se restablece el color.

El plomo no sólo da color blanco, también se encuentra en pigmentos de otros colores, como sería el amarillo. En ese caso, tendríamos, por ejemplo, el amarillo de plomo-estaño (compuesto por cantidades variables de óxidos de plomo y estaño), el amarillo de Nápoles (antimoniato de plomo), el amarillo cromo (un cromato de plomo, PbCrO4). También lo encontramos dando color naranja en el naranja de cromo (un cromato básico de plomo, PbCrO4·Pb(OH)2), o rojo, en el caso del minio o rojo de plomo (un óxido de plomo de composición Pb3O4). Este último se ha venido usando también para fabricar pinturas antioxidantes, o para evitar el crecimiento de algas, limo u otros organismos en el casco de los barcos.

De entre los colores rojos, el bermellón ha sido uno de los pigmentos más usados. Da un color rojo anaranjado, que cubre muy bien, y es muy estable. El problema es que proviene del cinabrio molido, que es un sulfuro de mercurio natural, HgS. Uno de los principales yacimientos de cinabrio a lo largo de la historia, lo teníamos no muy lejos, en Almadén. Aunque ya están cerradas las minas, han sido unas de las primeras explotaciones mineras de las que se tiene noticia.

Sin embargo, el bermellón, aunque contiene mercurio, y en contra de lo que podríamos suponer, no es altamente tóxico. Eso se debe a la estabilidad química del cinabrio. De hecho, es tan inerte que, aunque es un sulfuro, y éstos suelen reaccionar con otros pigmentos (sobre todo que contengan Pb o Cu, ennegreciendo la mezcla), no presenta problemas cuando se mezcla con estas sustancias. Este es un buen ejemplo de una substancia, el cinabrio, que aunque según su composición química esperaríamos que fuera muy tóxico, no lo es debido a la estabilidad del compuesto que forma.

Otro ejemplo muy frecuente de esto, lo teníamos cuando nos hacían una radiografía del aparato digestivo. Para mejorar el contraste se usa una substancia muy opaca a los rayos X. Para ello, debe contener algún elemento pesado, que suelen absorber bien los rayos X. El bario podría ser un buen candidato, pero es altamente tóxico. Sin embargo, forma con el sulfato un compuesto muy insoluble, tanto en agua como en un medio tan ácido como el que se encontrará en el estómago. Es decir, podemos ingerir sin problemas sulfato de bario, por ser muy insoluble, pero no, por ejemplo, cloruro de bario, ya que al ser soluble libera al bario y éste nos intoxicaría.

Ya que estamos con el bario, hay un último pigmento, moderadamente tóxico, a base de bario. Se trata del amarillo limón, que es un cromato de bario, BaCrO4, aunque también contiene cantidades variables de cromato de estroncio, SrCrO4. Es un pigmento bastante estable y que no se degrada con la luz. Se usó sobre todo durante el siglo XIX.

A lo largo de este artículo he tratado de hacer un recorrido por algunos de los pigmentos más usados y a los que se les podría achacar envenenamientos o enfermedades de aquellos pintores que no tuvieran la precaución de manejarlos con el suficiente cuidado o respeto. En la actualidad estos pigmentos han sido sustituidos por otros con menor toxicidad, aun a costa de sacrificar en algunos casos la durabilidad de los mismos.

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Bibliografía

1 Comment
  • Paulo Pérez
    Publicado el 22:55h, 01 febrero Responder

    Muy chulo!
    Me recordó cuando estuve en Berkeley…el propietario de la casa me hizo firmar un papel en el que se me informaba que la pintura de la casa (era un poco antigüa) podía tener Pb….
    Muy curioso la forma de restaurar el color blanco de españa ina vez que se ha formado el PbS, oxidando el S con H2O2 o a PbSO4..

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