Reseñas HdC: El último cazador

Título original: The Hunter

Año: 2011

Duración: 88 min.

País: Australia

Dirección: Daniel Nettheim

Guion: Alice Addison, Wain Fimeri (Novela: Julia Leigh)

Reparto: Willem Dafoe, Sam Neill, Frances O’Connor, Sullivan Stapleton, Dan Wyllie, Callan Mulvey, Jacek Koman, Morgana Davies, Jamie Timony, Dan Spielman

Productora: Porchlight Films

Género: Drama, Drama psicológico, Caza, Naturaleza

Ficha técnica en FilmAffinity.

Sinopsis
Martin (Willem Dafoe) es un mercenario que debe viajar desde Europa a Tasmania para capturar al último tigre de ese país. En contra de sus deseos, se ve obligado a compartir el campamento base con la mujer y los hijos de un zoólogo desaparecido.

The Hunter nos trae a la gran pantalla lo que es el sueño de muchos. Que todavía queden ejemplares vivos del tilacino (o tigre/lobo marsupial/de Tasmania). Pero en este caso no lo van a hacer con fines conservacionistas, sino que una compañía biotecnológica contrata a mercenario (Willem Dafoe) para que cace al último (o uno de los últimos) ejemplar que queda escondido en una parte remota de la isla de Tasmania. Supuestamente este animal produciría una toxina de interés para la empresa por lo que es necesario tener su material genético y algunos órganos del animal (hasta donde sabemos esta sería una licencia que se toman para la película).

El tilacino (Thylacinus cynocephalus) era el carnívoro marsupial más grande de tiempos modernos y habitó en Nueva Guinea, Australia continental y Tasmania, donde quedaron aislados los últimos ejemplares, ya que la llegada de los primeros aborígenes y el dingo los hicieron desaparecer al competir por las presas.
En Tasmania, la llegada de los colonos europeos lo pusieron en el punto de mira ya que se les consideraba un peligro para los ganadores al asegurar que cazaban ovejas y gallinas. El veneno, las trampas, los lazos, las armas de fuego, la deforestación y destrucción de su hábitat así como la introducción de perros y zorros con los que competían por las presas naturales y que les transmitieron enfermedades redujeron su población hasta límites preocupantes a principios del siglo XX. Cuando se les quiso proteger era demasiado tarde y quedaban pocos ejemplares repartidos en varios zoos. Hoy en día podemos ver un ejemplar disecado de tilacino en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

Benjamin fue el último ejemplar en cautividad. Murió el 7 de septiembre de 1936 en el zoológico de Beaumaris en Hobart, Tasmania. Hace unos días se encontró un nuevo vídeo de este ejemplar que ha sido digitalizado en 4K y lanzado online por la NFSA, grabado tan solo un año antes de su muerte.

Desde entonces hay muchos rumores de avistamientos de ejemplares en lugares recónditos y escondidos de la isla, pero nadie ha podido aportar pruebas físicas de que sobreviviera. Casi siempre se han demostrado que las fotografías eran de zorros o perros tiñosos, aunque hay informes de avistamientos a los que las autoridades dan cierta credibilidad.

El genoma de esta especie fue secuenciado hace un par de años demostrando, como se sospechaba, que su pariente más cercano actualmente es el demonio/diablo de Tasmania (Sarcophilus harrisii). Sus restos se obtuvieron a partir de una cría conservada en alcohol en un museo australiano y vieron que la diversidad genética de la especie era ya muy baja antes de la llegada de los primeros humanos a Australia, probablemente debido a cambios climáticos y el aislamiento de sus poblaciones. Si la especie hubiera sobrevivido es probable que tuviera problemas por esa baja diversidad genética, como le ocurre actualmente al diablo de Tasmania.
Hay proyectos para desextinguir la especie y traerla de vuelta a la vida aunque no hay ninguna especie que pueda ser utilizada como modelo debido a la diferencia de tamaño y genética con el demonio de Tasmania. El tilacino y los lobos son un claro ejemplo de convergencia evolutiva donde especies separadas tienden a parecerse por ocupar roles ecológicos similares. Estos cambios que dieron lugar a la misma forma del cráneo y del cuerpo no se deben a los mismos genes, sino las regiones que los controlan, pudiendo activar y apagar genes en diferentes estadios del crecimiento.

A pesar de ser una especie extinta, se han hecho varios estudios que han permitido por ejemplo demostrar su inocencia cuando se les acusaba de ser asesinos de ovejas, ya que se vio que sus mandíbulas eran incapaces de ser usadas para matar animales de ese tamaño. Y también se ha estudiado su cerebro y su comportamiento, viendo que  tenían mayor desarrollo de las áreas dedicadas a la planificación y la toma de decisiones que los diablos de Tasmania, que son carroñeros.

La película poco habla de esta especie o su biología, sino que se centra en la búsqueda del mercenario de un ejemplar para los intereses de Red Leaf Biotech. al que vemos evolucionar a lo largo del metraje mientras disfrutamos de la belleza de los paisajes naturales amenazados por la deforestación y la codicia humana. No es que sea un peliculón, pero es muy disfrutable y entretenida.

Sin comentarios

Publicar comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies