Reseñas HdC: Evolución humana. Prehistoria y origen de la compasión



Evolución humana: Prehistoria y origen de la compasión
Autor: Roberto Sáez
Editorial: ALMUZARA
Colección: Historia
Año: 2019
Páginas: 176
ISBN: 9788417954338
Precio: 17,00 €
SINOPSIS

¿Ayudaban nuestros ancestros a sus congéneres ante las dificultades que presenta la supervivencia? ¿Por qué la selección natural favoreció comportamientos que les ponían en riesgo como individuos? ¿Cuándo comenzaron los homininos a enterrar a sus muertos? ¿La compasión es solo humana? ¿Cuándo y por qué comenzó? ¿Dónde reside?

El interés por la evolución humana se va extendiendo, y cada vez está más presente en los estudios para aclarar la existencia de especies de Homo extinguidas, y la relación que tuvieron entre ellas y con la nuestra. Las nuevas tecnologías nos facilitan la revisión de viejos fósiles, que aportan datos que permanecían ocultos. El continuo hallazgo de yacimientos va completando importantes huecos de conocimiento. ¿Podemos revisar cuáles son los orígenes de «lo humano»?, y concretamente, ¿podemos conocer el origen de la compasión?

Roberto Sáez nos propone conocer la «prehistoria de la compasión»: un viaje por nuestro camino evolutivo para buscar evidencias sobre uno de los comportamientos que nos da la cualidad de seres humanos; un viaje que nos llevará a un destino fascinante.


RESEÑA

Hace entre dos millones y medio y tres millones de años, se iniciaron una serie de cambios en la evolución humana que desembocaron en el nacimiento del género Homo, nuestro género. Algunos de estos cambios fueron físicos, como el tamaño del cerebro, la cara, los molares y las proporciones corporales. Estos cambios indujeron a su vez nuevas pautas de comportamiento, con un aumento del consumo de carne y el consiguiente desarrollo de herramientas de piedra para procesarla y extraerla de los animales. En este contexto, hace al menos un millón y medio de años, aparecieron los primeros ejemplos de compasión humana.

La compasión es uno de los comportamientos más característicos de nuestra especie: un sentimiento de empatía que nos produce el dolor o sufrimiento ajeno y que nos impulsa a evitarlo y remediarlo. Cada vez hay más ejemplos en el registro fósil de restos de individuos que sufrieron enfermedades, lesiones o discapacidades y que, lejos de ser abandonados, fueron atendidos por su grupo durante años. Investigar cuándo y por qué surgió el instinto de cuidar a nuestros semejantes es el desafío al que se enfrenta el divulgador científico Roberto Sáez en este libro. Como resume el autor en la portada:

Nuestros ancestros más lejanos desarrollaron capacidades sociales y tecnológicas únicas que los diferenciaron del resto de seres vivos. Su cerebro fue cambiando y los sentimientos humanos comenzaron a desplegarse. Lejos de ser una debilidad, el cuidado y la compasión hacia otros fue un motor imprescindible para nuestra evolución.

Lo que más me ha gustado del libro es la forma de escribir del autor. Uno podría quedar abrumado por la avalancha de datos que se proporcionan; por ejemplo, en apenas un capítulo se resume la rama evolutiva de los homininos que termina en los humanos modernos. En cambio, gracias a su escritura fluida y concisa, los conceptos quedan muy claros hasta para un profano en la materia como yo… Este es, sin duda, uno de los puntos fuertes del libro, lo que me anima a recomendarlo sin reservas, tanto a todos los buenos aficionados a la antropología como también a quien se quiera sumergir en este campo por primera vez. El viaje que propone Roberto Sáez por nuestro camino evolutivo resulta fascinante.

Roberto Sáez es ingeniero industrial y divulgador científico. Siempre ha sentido una gran vocación por dar a conocer de forma sencilla la evolución humana, lo que le ha llevado a promover numerosas actividades. Es autor del blog Nutcracker Man, donde divulga la investigación sobre la evolución humana desde 2014, ganador del mejor blog de Innovación, Ciencia y Tecnología en los Premios 20Blogs 2019. Tiene varias contribuciones en libros sobre prehistoria, artículos científicos y revistas. Ha impartido conferencias en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid), la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, la Semana de la Ciencia de Madrid, y en otras entidades públicas y empresas privadas. Ha colaborado con distintos programas de radio, podcast y cursos online. Es cofundador de la asociación científica Club de Ciencia Boadilla. Se le puede encontrar en Twitter @robertosaezm.

El libro empieza con unos breves Agradecimientos de apenas dos páginas para pasar luego a los ocho capítulos en los que está dividido el libro, de alrededor de 20 páginas cada uno. El texto está acompañado de numerosas ilustraciones que complementan a la perfección la lectura y la hacen más amena. Luego se incluye la Lista de Ilustraciones y la Bibliografía, muy completa y agrupada por capítulos.

El primer capítulo, ¿Por qué nos interesa la compasión?, sirve de introducción al libro. Como ya hiciera Charles Darwin en su día, el autor se plantea la relación entre el altruismo y la evolución humana, y cómo la selección natural puede haber favorecido la cooperación entre las personas. En los últimos años, el interés por estos aspectos de la conducta de nuestros antepasados ha aumentado entre los científicos, y cada vez es mayor el número de casos que expresan cuidados entre humanos en el registro fósil del Pleistoceno.

En el segundo capítulo, Orígenes de los humanos Brevísima introducción, el autor aborda la compleja tarea de entender el origen de lo humano. La evolución humana se parece cada vez menos a un árbol bien definido, y más a un delta fluvial, con numerosas corrientes que se mezclan unas con otras. En esta nueva imagen está jugando un papel fundamental el análisis de ADN de fósiles humanos, aunque esta técnica todavía no ha podido remontarse más atrás de hace 430.000 años.

Reconstrucción de Homo habilis | Fuente

El tercer capítulo, Mirada escalofriante o destellos de compasión, narra el apasionante viaje de nuestros antepasados (Homo erectus, H. habilis o H. ergaster) desde África hasta Euroasia a lo largo de medio millón de años, dejando a su paso numerosos fósiles y herramientas líticas. Entre ellos encontramos, hace ya 1,6 millones de años, los primeros ejemplos de compasión y cuidados hacia un chico con problemas de espalda, una mujer con hipervitaminosis A y un individuo sin dientes.

El cuarto capítulo, La reconfiguración del cerebro, se centra en la transformación que sufrió este órgano. Impresiona la cantidad de información que se puede extraer de restos de cráneos fósiles gracias a las modernas técnicas. Y sorprende que el incremento de la capacidad craneal no haya sido lineal: los neandertales, por ejemplo, tenían una mayor capacidad craneal que nuestro antepasado directo Homo sapiens. Cuando se habla del cerebro, no solo el tamaño importa.

En el quinto capítulo, La primera muestra de amor fosilizado, viajamos a los yacimientos de la sierra de Atapuerca, un excepcional conjunto de lugares ocupadas por humanos desde hace un millón de años. Los restos abarcan desde el Homo antecessor, la especie humana más antigua de Europa, hasta Homo sapiens, nuestro antepasado directo. Destaca el cráneo de una niña, apodada Benjamina, que a pesar de sufrir una enfermedad congénita discapacitante, sobrevivió varios años gracias a la protección y el cuidado del grupo hace unos 430.000 años.

Reconstrucción de una mujer Neanderthal | Fuente

El sexto capítulo, Los neandertales y sus cuidados, intenta cambiar la imagen de esta especie, creada erróneamente hace décadas, como seres simiescos, brutales y renqueantes. Hoy sabemos que, en esencia, los neandertales eran seres similares a nosotros, con las mismas emociones, sentimientos y motivaciones. Son diversos los casos de cuidados entre neandertales en el registro fósil. Mi favorito es Shanidar 1, un individuo cojo, sordo y manco que llegó a una avanzada edad gracias a la compasión de sus semejantes.

En el séptimo capítulo, La inevitabilidad de la muerte, el autor profundiza en un descubrimiento que todos hacemos en algún momento de nuestra vida: antes o después, estamos destinados a morir. No sabemos cuándo sucedió esto por primera vez ni quienes fueron. Pero lo cierto es que, a finales del Pleistoceno Medio, los homininos empezaron a hacer algo más que simplemente abandonar los cadáveres. Aunque son difíciles de identificar, este parece el caso de Qafzeh 11, un niño enterrado con el cuerpo flexionado y las manos juntas hace unos 100.000 años.

El octavo y último capítulo del libro, ¿La compasión es solo humana?, el autor intenta responder a la pregunta que da título al capítulo. La conclusión no deja lugar a dudas: si bien animales como el chimpancé presentan comportamientos cooperativos, la capacidad humana para el altruismo tiene un mayor alcance y juega un papel destacado en las sociedades humanas.

En definitiva, estamos ante una pequeña joya de la divulgación sobre la evolución humana. Y aunque el libro se centre en la compasión, cuya importancia en el desarrollo de nuestra especie está creciendo entre los expertos en los últimos tiempos, sirve también como una inmejorable introducción al estado actual de la cuestión sobre la evolución humana.

Daniel Martín Reina

1 Comment
  • Maria del Huerto
    Publicado el 19:13h, 10 julio Responder

    Excelente reseña, muchas gracias.

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