La risa: esa gran desconocida

 

La risa es una reacción biológica de ciertas especies (entre las que se encuentra el ser humano) producida cuando algún individuo se enfrenta a determinados estímulos externos. Se trata de una expresión física de la diversión. Esto es algo que todos sabemos de sobra, ya que presupongo (o quiero presuponer) que todos la hemos experimentado alguna vez. Pero, la pregunta es, ¿hay alguna razón para que exista la risa? ¿Posee alguna función o utilidad?

Como era de esperar, sí. Se habrán fijado en que cuando estamos en grupo la risa es provocada con una mayor facilidad. Además, se vuelve extrañamente contagiosa, llevando consigo esa agradable sensación que provoca. Esta risa contagiosa es producida por un grupo de células llamadas neuronas espejo que nos impulsan a reír cuando escuchamos una risa. Este hecho se vuelve evidente en el caso de los bebes: responden con una sonrisa cuando alguien les sonríe.

Dicho esto, podemos llegar a la conclusión de que la risa es una herramienta utilizada por el cerebro para favorecer las relaciones sociales entre seres humanos. Poseemos un cerebro que pretende potenciar la interacción con otros miembros de nuestra especie; un cerebro persuasivo, que nos lleva, poco a poco, mediante el «contagio» de sensaciones positivas, a vivir en sociedad.

Además, es una poderosa arma de comunicación no verbal. Algunos expertos defienden la postura de que podría haber surgido entre animales gregarios como una expresión de alivio tras pasar un peligro. La relajación que sentimos después de la risa, desde un punto de vista grupal, podría interpretarse como sensación de “confianza” en los compañeros.

Esta incondicional aliada, que nos acompaña prácticamente desde nuestro nacimiento (se estima que alrededor de los 4 meses de edad; antes incluso que el habla), además de provocar efectos positivos desde un punto de vista social, es favorable para cada uno de nosotros de manera individual.

Entre algunos de los muchos efectos positivos que provoca podemos encontrarnos con que reduce la cantidad de colesterol en sangre (ya que equivale a un ejercicio aeróbico), nos libera del sentimiento de temor y angustia o estimula la liberación de endorfinas, las llamadas «hormonas de la felicidad». Esto último tiene efectos como la producción de una leve sensación de analgesia, además del cumplimiento de determinadas funciones de estas hormonas, entre las que se encuentran algunas tan vitales como la de preservar la elasticidad de las arterias coronarias.

Después de esto, resultaría extraño que alguien se atrevería a negar que reír es saludable.

En exceso, sin embargo, puede llegar a tener sus “riesgos”. Cabe citar como anécdota el caso del albañil inglés Alex Mitchell, fallecido tras un ataque de risa mientras veía un episodio de la comedia británica The Goodies. Tuvo un ataque de risa de veinticinco minutos, que finalizo con una parada cardiaca. Su esposa, tras la muerte de su marido, envió una carta a los humoristas ingleses dando las gracias por haber hecho que los últimos minutos de vida de Alex fueran tan agradables.

Levi Guerra

6 Comentarios
  • Bitacoras.com
    Publicado el 07:26h, 10 octubre Responder

    Información Bitacoras.com…
    Valora en Bitacoras.com: La risa es una reacción biológica de ciertas especies (entre las que se encuentra el ser humano) producida cuando algún individuo se enfrenta a determinados estímulos externos. Se trata de una expresión física de la diversión…..

  • Yagoveloz
    Publicado el 08:53h, 10 octubre Responder

    ¿»Ciertas especies»? Además del ser humano¿Quién más se ríe?

    • Rubén Lijó
      Publicado el 16:44h, 10 octubre Responder

      Las hienas, en principio, podrían ser buen ejemplo, creo. No se me ocurre más, pero imagino que debe haber…
      Gracias por comentar, Yagoveloz.

    • Leví Guerra
      Publicado el 18:20h, 10 octubre Responder

      En primer lugar, perdona por la tardanza Yagoveloz.
      Respondiendo a tu pregunta: la risa fue una compañera que surgió mucho antes que el habla, y no es exclusiva del ser humano en absoluto. Un claro defensor de esta postura es el psicólogo Jaak Panksepp, que señala que los circuitos neurológicos de la risa existen en las regiones más antiguas del cerebro, cuya estructura es compartida por muchos animales.
      Estudios realizados por la Universidad de Northwestern sobre ratas, perros y chimpancés han confirmado la idea de que la risa es compartida con otras especies. Además, como ya comenté en la entrada, es propia de animales gregarios como los primates (entre los que, no lo olvidemos, nos encontramos) como señal social de seguridad y bienestar.
      Su expresión física quizá no coincida exactamente con la del ser humano, o quizá no sea como la imaginamos, pero no hay ningún indicio que incite a pensar que es exclusiva de nuestra especie. De hecho, las evidencias muestran todo lo contrario.
      Espero haber aclarado aclarado tus dudas, Yagoveloz.
      ¡Gracias por tu comentario!

  • Scruz
    Publicado el 09:40h, 10 octubre Responder

    Muy Bueno, Leví!

  • Guillermo
    Publicado el 12:36h, 10 octubre Responder

    Buena entrada!!! No sabía que podiamos morir por exceso de risa, la leche ya me estoy riendo otra vez. Jajajaja

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