Monos sudorosos (3/5): Adiós a la selva

El Orden de los Primates apareció entre el Paleoceno y el Eoceno (aunque algunos indicios apuntan al Cretácico Superior), como adaptación a las selvas tropicales. Atributos tales como la visión frontal, las manos prensiles (y la cola, cuando la poseen), el cerebro muy desarrollado, el aparato digestivo adaptado a la alimentación típica de la selva, todos ellos son comunes a la gran mayoría de los primates. Por eso, cuando en África surgió el Rift y provocó cambios climáticos que conllevaron la desaparición de algunas selvas, eso supuso un serio problema para los primates de la zona; algunos se extinguieron, al no poder adaptarse al nuevo entorno, pero otros evolucionaron para adaptarse a dichos cambios. Entre ellos están nuestros antepasados.

Desde el periodo Cretácico, cuando se formó el continente africano (al fraccionarse el continente Gondwana y dar origen al Atlántico sur), la Placa Africana ha migrado en dirección norte hacia Eurasia. El océano entre ambos, Mar de Thetis, se fue reduciendo hasta convertirse en el Mediterráneo actual. Un efecto de dicho avance (que hoy en día continúa) son muchas de las cadenas montañosas que abundan en el sur de Europa, y en las regiones oeste de Asia, más el Atlas africano, todas ellas producidas por el choque entre ambas placas.

Hacia el Oligoceno tiene lugar el primero de los procesos que aquí nos interesan, cuando el extremo NE de la Placa Africana se desgaja como la Placa Arábiga y se forma el Mar Rojo entre ambas. Hace 14 millones de años (Mioceno), la Placa Arábiga se une a la Placa Eurásica, cortando el Mar de Thetis entre Mediterráneo e Índico. Nos interesa este punto, pues supuso la desaparición de una corriente que servía para equilibrar las temperaturas en el planeta, un flujo continuo a nivel más o menos ecuatorial. Sumemos a este cierre la aparición del Istmo de Panamá, produciendo un efecto análogo en otra parte del planeta. Todo ello contribuyó a un progresivo enfriamiento global.

El primer Rift se terminó inundando como el Mar Rojo, pero la fractura se extendió hacia el sur, hará de eso unos 5 millones de años. Se calcula que en unos 10 o 20 millones de años en el futuro, se repetirá el proceso del Mar Rojo, y el Rift se inundará separando por completo el extremo este de África (tal y como ya ha hecho Madagascar).

Pero vamos a centrarnos en el Rift y sus repercusiones en el clima local.

Se distinguen dos etapas bien diferenciadas en la formación del Rift. La primera es la que da origen al Rift oriental, un conjunto de montañas que formaron una barrera a los vientos húmedos del Índico, y que se puede datar en unos 8 millones de años atrás. La otra etapa en más reciente (hace unos 5 millones de años) y supuso la formación del Rift occidental, otra barrera que cortó el paso, esta vez a los vientos del oeste.

El resultado de este proceso fue la desaparición de las selvas de la zona, para terminar convertidas en las sabanas actuales. Pero es importante destacar las dos fases, pues hubo un paso intermedio: la sabana mosaico. Es ésta una mezcla de sabana y selvas, con pequeños islotes de árboles separados por llanuras de sabana. Los islotes selváticos se asocian a ríos y a zonas con mayor humedad, pero son lo bastante pequeños como para no asegurar la supervivencia de animales como los grandes primates, sin tener que salir de ellos en algún momento.

¿Por qué es importante este detalle? Pues porque la evolución de los homininos refleja esta etapa.

En el artículo anterior describí a los australopitecos como «chimpancés bípedos». Dejando claro que esa expresión la uso en un sentido figurado, nos permite entender que los australopitecos son una adaptación a la desaparición parcial de las selvas, pues estaban adaptados a recorrer pequeños trechos de sabana, contando con la cercanía de los árboles de una u otra isla selvática. Es decir, eran primates que compartían una parte de su vida en los árboles con otra en la sabana, por eso se conformaban con un «bipedismo lento». Podían caminar por la sabana, pero solo trayectos no muy largos.

La segunda etapa ya supuso la desaparición de los islotes selváticos, y la sabana mosaico se convirtió en sabana pura. Los australopitecos acostumbrados a la presencia de árboles se vieron obligados a adaptarse a la ausencia de éstos. Pasaron del «bipedismo lento» al «bipedismo veloz», y dieron lugar al género Homo. Es posible que uno de los aspectos de esta adaptación a la sabana completa fue mejorar los instrumentos líticos, de ahí la aparición del H. habilis.

Debo dejar claro que los Australopitecinos no son un mero paso intermedio en la evolución. Suponen un género completamente adaptado a su entorno, es decir a la sabana mosaico. De hecho, este género se mantuvo durante un millón de años, y si se extinguió fue porque el medio que habitaban también desapareció. Supuso un verdadero éxito evolutivo.

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