Penaltis

Penalti. Alberto Cifuentes.

Jornada futbolera sí y jornada futbolera también, las discusiones sobre si una falta dentro del área es o no es penalti están aseguradas y además… son interminables. Si el árbitro determina que la tal falta sí es merecedora de un penalti se abren dos vías de discusión:

a) El ejecutante mete el balón entre los tres palos: se cuestiona la capacidad del portero.

b) Si el balón es detenido por el portero, golpea en alguno de los palos o viaja camino del espacio exterior: la competencia del lanzador es sometida a una implacable evaluación, y siempre negativa.


Los futbolistas llevan ciento veinte años lanzando, y fallando, penaltis. Cada aficionado al fútbol tiene en la memoria alguno en particular. En mi caso, el penalti tirado por Alejo Indias en la final de la Copa de 1994, Celta- Zaragoza, y que no ganó el Celta, ¡ay! Más reciente es el “penalti de Sergio Ramos” en la semifinal de la Champions League entre el Real Madrid y el FC Bayern München.

Estos y otros jugadores fueron juzgados severamente (¿cuántos chistes existen sobre el penalti de Sergio Ramos? Mi colección se paró en los treinta y dos). ¿Es justo este tratamiento? Yo creo que no. El objetivo de un futbolista al ejecutar un penalti es lanzar el balón “con la máxima velocidad y precisión posible”. Un estudio de 2001 de dos investigadores de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad de Granada explica como la secuencia de órdenes y movimientos es diferente cuando se quiere “romper la red” con el balón o en el caso de querer enviarlo con una trayectoria muy precisa. En 2006, en el Laboratorio de Entrenamiento Deportivo de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Castilla-La Mancha, midieron la velocidad del balón cuando había “intención de precisión” y cuando no. Los investigadores observaron como la intención de precisión reducía de manera significativa la velocidad imprimida al balón (de 28,355 ± 1,796 m/s a 27,001 ± 1,962 m/s). El mismo año, BBC News publicaba un artículo de David Lewis, matemático de la Universidad John Moores de Liverpool, con la fórmula perfecta para el lanzamiento de un penalti:

(((X+Y+S)/2) · ((T+I+2B)/4))) + (V/2) -1

Las variables de la ecuación son: V, la velocidad de salida del balón; T, el tiempo que se tarda desde el momento de situar el balón en el punto señalado a once metros de la portería y patearlo; S, el número de pasos; I es el tiempo que transcurre desde que el balón es golpeado hasta que el portero empieza a moverse; Y, la colocación vertical del balón desde el suelo; X, la colocación horizontal del balón desde el centro; B, la posición del pie al golpear la pelota.
Según Lewis, en un “penalti perfecto” la velocidad idónea de la pelota debe estar entre los 25 y los 29 m/s.  

Para los porteros el asunto resulta aún más complicado. En 2000, un trabajo de José Pino Ortega de la Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Extremadura estableció que si la velocidad del balón superaba los 19,44 m/s y seguía una trayectoria que le permitía entrar a menos de 90 cm de los postes, sería “prácticamente imposible la intervención con éxito del portero”.

Una esfera de 0,04 m3 de volumen, medio kilogramo de PVC, aire, barro y agua, viniendo de frente a 20 m/s, y una superficie para cubrir de casi 18 m2. Para un portero: un mal asunto.

 Alberto Cifuentes Torres

10 Comentarios
  • acausapie
    Publicado el 13:17h, 08 mayo Responder

    Muy interesante el artículo. No estoy tan de acuerdo en lo de que es casi imposible parar algunos penaltis porque todos los porteros se mueven. Por cierto, yo también me se muchos chistes de Sergio Ramos.

    • Alberto Cifuentes
      Publicado el 19:28h, 08 mayo Responder

      Tienes razón: se mueven y todo el «baile» asociado al lanzamiento crea la ilusión de una portería más pequeña para el ejecutante, además de ser un intento de distraer la atención y minar su confianza.
      Revise el número de chistes y me autodescienco varias (muchas) categorías. Treinta y dos ¡no son nada! :-))

      • Alberto Cifuentes
        Publicado el 19:29h, 08 mayo Responder

        Me «autodesciendo» 🙁

  • Niwtzschew
    Publicado el 17:34h, 08 mayo Responder

    Por eso los porteros nos lanzamos siempre un poco antes; si no, sería imposible para ningún penalti. Y entonces ahí entra la psicología y se esfuma la matemática. Te tienes que fijar cómo ha jugado ese jugador durante todo el partido, donde suele tirar los penaltis, lo técnico/fuerte que le pega a la pelota,… y como no, ponerlo nervioso. Eso es importantísimo. El mes pasado vimos como los números uno y dos del mundo del fútbol, fallaban sendos penaltis en momentos clave. Los nervios nos hacen imprecisos, incluso a los mejores. Por cierto, un último apunte, aquellas personas que son más frías, que le afectan menos las emociones (por ejemplo, los alemanes) suelen ser mejor en las tandas de penaltis, no se ven traicionados por las emociones. Que se lo pregunten a Sergio Ramos…

    • Alberto Cifuentes
      Publicado el 19:20h, 08 mayo Responder

      Ese trabajo extra para el portero es el que hace que servidor escape de la responsabiliad de defender los tres palos más que de un banquero en zona de rescate.
      Respecto al comportamiento de los porteros creo que es un error cuando se visten de negro. Pocas veces es por necesidad. En la mayoría de las ocasiones es por gusto, por una superstición o por otras causas, por ejemplo, crear un personaje, un estilo propio. Los porteros saben (y también los delanteros) que los colores llamativos dan la impresión de que son más grandes y «tapan más hueco». Respecto al color de las camisetas de los jugadores de campo… ese es otro asunto 🙂

      • Nietzschews
        Publicado el 11:59h, 10 mayo Responder

        Exacto, siempre colores llamativos. Lo que pasa es que tienes que jugar según los colores de tu equipo, del equipo contrario y del portero contrario. No eres muy libre de elegir. Pero si se puede, claro, colores llamativos y yo diría, que hasta amenazantes (un amarillo/negro por ejemplo).

  • Bitacoras.com
    Publicado el 23:46h, 08 mayo Responder

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    Publicado el 18:07h, 01 junio Responder

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  • jon
    Publicado el 00:38h, 17 junio Responder

    Me encanta la ciencia del entretenimiento, gracias Alberto, por la nota. No había oído hablar de esa curiosa fórmula. Aunque creo que a veces se paran penaltis prefectamente lanzados, justo por lo que dice Niwtzschew, quien, al lanzarse antes de tiempo, consigue, no sólo «contrarrestar» la velocidad del balón, sino también, reducir la superficie a proteger en la mitad, o sea, 9 metros cuadrados (se lanzan a un sólo lado de la portería)

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    Publicado el 17:45h, 11 julio Responder

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